Contestación a la respuesta de Eduardo Abajo Domínguez
es un artículo de Iker Gallastegi publicado en GARA el 27 de agosto de 2001.
Contestación a la respuesta de Eduardo Abajo Domínguez
No tengo el gusto de conocer a este señor que ha respondido en GARA del 20 de agosto a un artículo mío anterior. Dice no estar vinculado a EA y supongo que tampoco al PNV ni por supuesto al PSOE ni al PP, por lo que deduzco que militará en algún colectivo o en alguna «corriente». Es evidente que él y yo no coincidimos, a juzgar por nuestros respectivos artículos, en nuestras apreciaciones de cómo solucionar la situación actual.
El principal objetivo de mi artículo «Demagogia barata» fue, como lo reiteré en él, criticar la desafortunada costumbre de los líderes de EA, principalmente de Gorka Knörr pues efectivamente me refería a un artículo suyo en GARA, de injuriar y denostar a ETA y a «su entorno», para tratar de justificar sus propias posturas. Algo así como hacían hace bastante tiempo algunas guapas mujeres paseando al lado de un orangután para así realzar más su propia belleza. Para ello escogí varias frases del artículo del señor Knörr. La primera: que ETA se opone a la solución democrática del problema vasco en claves de no-violencia. La segunda: que la lucha armada de ETA es la razón para que el Gobierno español se niegue a negociar. Tercera: que ETA trata desesperadamente de que en nuestro país no haya una salida consensuada «en las claves de lo que fue la Declaración de Lizarra». Cuarta: que Batasuna está perdiendo una «oportunidad de oro de plantar cara a ETA». Creo haber demostrado las falsedades y lo poco honrado de semejantes aseveraciones y no voy a redundar sobre ellas.
En cuanto a lo que se refiere al Acuerdo de Lizarra-Garazi, yo discrepo de las conclusiones del señor Abajo. La tregua de ETA no fue lo que sobresaltó y les hizo demostrar claramente su desasosiego a los gobernantes españoles, aunque admito que algo añadiría a ello. No era la primera tregua declarada por ETA sin haberles conmovido. Lo que les asustó de veras fue el hecho de que los partidos nacionalistas moderados, que hasta entonces y durante veinte años habían sumisamente «aparcado» sus exigencias nacionalistas, firmasen con EH un acuerdo en claves reivindicativas nacionalistas. Ahí es donde les dolió.
El señor Abajo achaca a ETA la ruptura del Acuerdo. Yo les culpo al PNV y a EA que, asustados ante la violencia verbal y el acoso parlamentario del frente español PP-PSOE, retrasaron y pararon los avances hacia la construcción nacional que, además, no era su verdadero objetivo al firmar dicho Acuerdo. Su actuación política desde entonces hasta ahora me demuestra que tengo razón. No es posible casar el estatutismo regionalista con el independentismo nacional. Son dos mentalidades excluyentes la una de la otra, incluso diría yo que mutuodestructoras. Además, si el Acuerdo se firmó sin que hubiese tregua ¿por qué se iba a romper al volver a no haber tregua?
Tampoco voy a discutir con el señor Abajo sobre la legitimidad o no de la lucha armada de los pueblos sometidos, ni de la de ETA. ¿Cuántas veces se ha discutido esto? ¿El testimonio de la historia no sirve para nada? Solamente una puntualización: en mi artículo yo no «argumento la necesidad de la lucha armada como única posibilidad de obligar a dialogar y negociar al Gobierno español», como dice el señor Abajo. Yo constato un hecho histórico acaecido en época franquista y el razonamiento que lo provocó. La lucha armada sola posiblemente no podrá hacerle cambiar de opinión al Gobierno español de turno. Probablemente la política «en claves de no violencia» sola, tampoco. Sólo queda otra alternativa.
Todos estamos de acuerdo en que los conflictos políticos se debieran resolver políticamente dialogando y negociando. Pero este método lógico e inteligente pierde su validez a no ser que todos, y principalmente el que impone su voluntad y su dominio por ser el más potente, estén dispuestos a ello. En nuestro caso, España no lo ha estado nunca ni lo está ahora, ni antes de ETA ni coincidiendo con ETA.
Si queremos la paz para Euskal Herria lo primero que tenemos que hacer todos los nacionalistas vascos y quienes, a pesar de considerarse o ser españoles, se tienen también por demócratas, es convencer u obligar, si hace falta, al Gobierno español a que dialogue, negocie y pacte, sin exclusiones y sin precondicionamientos. Así conseguiremos solucionar el conflicto y por ende que cese la violencia de ETA. Pretender que ésta cese antes de abolir o haber encauzado creíblemente la abolición de la injusticia que la ha provocado es insensato. Además no solucionaría nada. Y esto lo sabemos todos.
Permítanme citar un párrafo del número de febrero de este año de la publicación de los Padres Pasionistas, "Redención de San Felicísimo", que en su artículo de contraportada titulado «Tus manos son palomas de PAZ» dice así: «Si quieres la paz, defiende la justicia». Y añade: «El mensaje de la campaña es muy claro; la injusticia no sólo genera violencia, sino que es en sí misma violencia, por eso todo aquel que quiera construir una paz estable tiene que defender la justicia. Cualquier ''acuerdo de paz'' entre países, pueblos y grupos sociales, sin ''acuerdo de justicia'' sólo será una tregua entre guerras». Más claro ni el agua.
Cuanto antes nos demos cuenta de esto y nos pongamos todos a trabajar en vías de llegar a un «acuerdo de justicia», antes llegaremos a un «acuerdo de paz».
Iker Gallastegi